Menos prejuicios, más recuperación para las personas sin hogar

Por: Andrea Rivera, manejadora de casos del proyecto Sin Techo de Intercambios Puerto Rico

¿Alguna vez intentó recibir un servicio de salud y le respondieron cosas como: no aceptamos su plan, no recibimos pacientes nuevos, las citas son para dentro de 8 meses?  Entonces ya conoce las barreras de acceso a servicios médicos en nuestro país. Ahora imagine vivir esa misma situación, sin identificación personal ni plan médico. Eso que parece difícil de imaginar es lo que vive la mayoría de las personas sin hogar consumidoras de sustancias en nuestro país.

Las “barreras de acceso” no son otra cosa que aquello que se interpone entre su necesidad y el servicio que requiere para saciarla. Además de las que enfrentamos usted y yo, las personas sin hogar experimentan otras, como: el estigma y el prejuicio hacia su situación; las circunstancias en las que viven; y los sistemas que influyen sobre sus condiciones de vida.

 

El prejuicio hacia la población de personas consumidoras de sustancias sin dudas es una barrera sociocultural que limita el acceso a servicios de salud mental y física. Además, imposibilita el derecho a ser tratado con respeto. La mayoría de las veces, simplemente a ser tratado. Mientras, emitimos juicios sobre por qué estas personas no tratan de recuperarse.

 

En el Día de la Recuperación, continuamos luchando para visibilizar estos retos y hacer entender que la recuperación no es posible mientras los servicios de salud no sean de fácil acceso. Mientras los servicios se ofrezcan desde el prejuicio, el estigma y la criminalización de los grupos vulnerables, no será viable la recuperación.

También reconocemos los logros de cada persona que vive su proceso de recuperación un día a la vez. Valoramos los esfuerzos de recuperación desde sus realidades y expectativas, no desde las nuestras. Validamos sus procesos, y trabajamos con estas personas con empatía.

La recuperación es posible para más personas si, como sociedad, reducimos los requisitos absurdos para brindar tratamiento, vivienda y servicios de salud primaria y salud mental a quienes más lo necesitan.

 

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